martes, 22 de mayo de 2012

Michirones o habas cocidas



Hasta que no llegué a Murcia en mi época universitaria y pisé las "barracas" en las Fiestas de Primavera, el bar "El palomo" o los "huertos" del Malecón en septiembre, no supe lo que eran los Michirones.
Allí son típicos... tanto o más que los paparajotes o el zarangollo (de los que pondré la receta en un futuro próximo).
Es una tapa altamente recomendable.

Fué probarlos y caer de rodillas ante ellos... me chiflan!!!

Ingredientes:
  • 1 kg de habas secas.
  • 1 cebolla mediana.
  • Unos buenos tacos de jamón serrano  (hay quien pone panceta).
  • 1 chorizo.
  • 6 cucharadas de tomate triturado o rallado (yo lo puse frito).
  • Pimienta negra molida.
  • 3 cayenas.
  • 1 cabeza de ajos.
  • 1 cucharadita de pimentón.
  • Sal.
  • 2 hojas de laurel.
  • AOVE.
  • Agua mineral para el remojo.
  • Agua del grifo para la cocción.



Elaboración:

Lo primero que tenemos que hacer es poner las habas a remojo con agua mineral (yo uso la de ósmosis) durante 48 horas en la nevera, cambiándola cada 12 horas.
Cuando ya las tenemos hidratadas podemos empezar el guiso:

En una olla grande de fondo amplio ponemos el aceite a calentar y en él pochamos la cebolla troceada, las hojitas de laurel y salpimentamos.
Cuando la cebolla está transparente le añadimos el jamón a taquitos (o la panceta a tiritas) y sofreimos. Si vemos un exceso de grasa (en caso de que la usemos, la panceta soltará la suya) le quitamos un poquito.
A continuación añadimos el chorizo a rodajas y el pimentón.
Unas vueltecitas más y añadimos el tomate, las 3 cayenas (esto va a gustos, con 3 prácticamente no pican) y la cabeza de ajos.
Echamos como litro y medio de agua más o menos, pero esta vez del grifo para que no se deshagan en exceso, y ponemos la habas a cocer durante 3 horas o hasta que veamos que estan bien blanditas y el caldo ha reducido bastante. Las primeras 2 1/2 horas lo poneis a fuego lento y tapado, la última 1/2 hora jugamos con el fuego para reducir el caldo a nuestro gusto. Probamos y rectificamos de sal.



Y ya tenemos nuestras habitas para acompañarlas de una buena barra de pan para mojar ese caldito y una copa de un buen vino tinto.
Calenticas están de muerte, pero también es cierto que frías no tienen nada que envidiar.

¡Tupper listo!






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